miércoles, 16 de julio de 2014

El bosque animado - Wenceslao Fernández Flórez



Desde hace diez años vivo en el campo, en una pequeña pedanía en la provincia de Lugo, rodeada de árboles y de campo, en la montaña. A pocos km de mi casa hay una fraga, inmensa, llena de tantos árboles que hay tramos en los que no crece ni siquiera hierba, porque no llega suficiente luz. Sólo el musgo se extiende allí, cubierto de hojas secas, de ramas caídas y de algunas setas. Las raices de algunos de estos árboles sobresalen por encima de la tierra, y parecen arrugas de la tierra. A veces se oyen pájaros, otras veces silencio absoluto. Encierra secretos y leyendas, como todas las fragas de Galicia.

En castellano el significado que más se aproxima a fraga es quizás el de bosque. Un tipo de bosque salvaje, donde crecen espontaneamente árboles de todo tipo, sobre todo robles (en Galicia llamados carballos) y castaños. La vegetación lo cubre todo, no hay claros en una fraga. Estos inmensos "jardines" los ha diseñado la madre naturaleza, colocando allí y allá todo lo que brote de su imaginación. Es algo vivo, imposible de abarcar.

Wenceslao Fernández ha conseguido con "El bosque animado", la obra de la que estaba más orgulloso, transmitirnos lo que hay de vivo y de verdadero en la naturaleza gallega. El paisaje es tan importante como sus gentes, sus árboles hablan, sus animales se comunican y hasta la lluvia y el viento tienen algo que decirnos. Cuando lo lees sientes que no estás leyendo ciencia ficción, "árboles que hablan??", sino algo delicado y único, algo elegante y precioso. Sus conversaciones son sencillas y nos producen ternura. Llega al corazón.

En la fraga de Cecebre, lugar donde transcurre esta historia, no hay sólo un protagonista. Cada capítulo tiene los suyos propios, ya sean estos árboles o animales (el topo Furacroyos, el murciélago Abrenoite, Morriña el gato, etc) o bien hombres y mujeres. Hay lirismo en su prosa y también hay humor del bueno, del que te saca una sonrisa. Aparece la Santa Compaña y también un fantasma que va pidiendo, a quien no huya espantado, que cumpla por él la promesa de ir en peregrinación a San Andrés de Teixido. Hay historias tristes y hay pobreza y miseria, pero también tienen su hueco las historias divertidas (como la de las hermanas Roade, recién llegadas de Madrid). Leemos sobre la riqueza de los que viven en el pazo y otros, como Marica da Fame, que no tiene mendrugo que llevarse a la boca. Está Geraldo y Hermelinda, y también los hermanitos Fuco y Pilara, hay un anciano loco que se cree un gran señor y hasta una meiga, que quita el mal de ojo y que incluso se dice que ha visto al diablo. Hay tanto en este libro!

Es un libro maravilloso, un libro todo sensibilidad sobre la naturaleza y sobre el alma de la gente del norte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario