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jueves, 6 de octubre de 2022

Cartas de África - Isak Dinesen (Karen Blixen)

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Karen Blixen, más conocida por su pseudónimo Isak Dinesen, fue una escritora danesa que nació en 1885 y murió en 1962. Entre sus obras más conocidas está la de "Memorias de África" (con Meryl Streep y Robert Redford en su adaptación cinematográfica) y la novela corta "El festín de Babette", que también tiene su propia adaptación al cine. Es cierto que ha publicado muchos más cuentos y algunos ensayos, pero creo que esas dos obras que menciono son las más conocidas. 

La edición que yo tengo de Cartas de África es la de 1993, de Alfaguara. Sé que hay una edición más reciente que incluye algunas cartas que recibe la autora de Denys Finch Hatton, pero no he tenido la suerte de leerlas. Aún así todas las ediciones tienen la introducción firmada por Frans Lasson titulada "La lluvia en Ngong" que es una joya y una cronología de la vida de la autora muy útil. 

La primera de las cartas que escribe Karen Blixen está dirigida a su madre Ingeborg Dinesen (de soltera Westenholz) el 9 de enero de 1914, desde el barco en el que viajaba en dirección a Mombasa. Se iba a reunir con el que iba a ser su marido, que ya estaba en África desde hacía meses. Desde esa fecha hasta que debe regresar definitivamente a Dinamarca pasarán 17 años. En este periodo tan largo la mayoría de su correspondencia irá dirigida a su madre, a su hermano Thomas, con el que mantiene una relación de íntima confianza, y a su tía materna Bess, con la que mantendrá interesantes misivas sobre sus diferentes puntos de vista acerca de la vida, la religión, el matrimonio, etc. 

Karen Blixen, a pesar de haber nacido en una familia adinerada y emparentada con la aristocracia, siempre deseó escapar de esa sociedad a la que consideraba encorsetada y limitante. Se casa con su primo segundo, el barón Bror von Blixen-Finecke y se mudan a Kenia en busca de las nuevas oportunidades que surgen en esa tierra. Con el dinero de la familia materna, sobre todo con el dinero de su madre y de su tío Aage Westenholz, compran una plantación cafetera y la llaman la Karen Coffee Company.  Así es cómo empieza su periplo en tierras africanas. 

Las cartas son una muestra de la calidad literaria de Karen Blixen cuando aún no se imaginaba que acabaría siendo escritora. Las descripciones de los paisajes y de la vida africana, tan distinta y exótica a su Dinamarca natal, son elocuentes y cautivadoras. Todo es nuevo para ella: el paisaje, sobre todo las Ngong Hills, el clima, las costumbres, la convivencia con las tribus africanas, etc. Karen Blixen siente que este nuevo mundo la acoge con los brazos abiertos y le ofrece la libertad y la aventura que siempre soñó entre las cuatro paredes aburguesadas de Rungstedlund, la gran casa de su familia.

No todo será ideal en su nueva vida y pronto encontraría motivos de preocupación o, como ella les llamaba, sus shauries. La vida maravillosa que pensaba resultó ser muy poco idílica: su marido le contagia sífilis, la empresa realmente nunca daría beneficios, abortos, un divorcio, la muerte de su hermana mayor Ea y de su sobrino al nacer, la muerte del que resultaría ser el amor de su vida, Denys Finch Hatton en un accidente de avión, la venta de la empresa, el adiós a todos sus tan anhelados proyectos, su sentimiento de fracaso y su regreso definitivo a Dinamarca. Toda una vida en casi 20 años. 

Hay mucho de interesante en la personalidad de Karen Blixen. Es de envidiar su capacidad para disfrutar del momento, su amor a África como una prolongación de su espíritu, su amor total y absoluto para sus trabajadores kikuyus y masais, el respeto por sus costumbres, su perseverancia y su optimismo, que siempre le acompañaba aún en los momentos más complicados. Pero así como se hace querer en muchos aspectos también se puede percibir aspectos negativos y complejos de su personalidad, como su egoismo y su gran capacidad de manipulación. 

Hay en sus cartas muy poco agradecimiento y sí muchas quejas a su familia y a su vida desahogada, que por cierto siguen costeando. Se lamenta de su escasa educación en ciencias cuando lo cierto es que su educación había sido privilegiada y en colegios privados en Dinamarca, Suiza y Francia. En una buena parte de sus cartas reclama dinero, dinero y siempre más dinero, porque su proyecto nunca llega a dar beneficios y siempre había gastos que atender. Su hermano, Thomas Dinesen, en su pequeño libro Tanne, llega a decir que la familia había perdido con esta empresa más de 13 millones de euros al cambio.

"Mi interés por el dinero se debe en parte a que las cosas materiales o sensuales o visibles son para mí, yo creo que en mayor medida que para otra gente, una expresión de algo espiritual; ¿es esto una mala cualidad o un fallo?"

La propia autora reconoce la importancia que tiene el dinero en su vida y su gusto por el lujo: ropa, viajes, hoteles caros, etc y su incapacidad para prescindir de él. Llega incluso a decir el 5 de septiembre de 1926 que "valió la pena contraer sífilis con tal de ser "baronesa"". Algo que resulta cuanto menos curioso. 

En una de sus últimas cartas, antes de irse a Dinamarca, le pide a su hermano Thomas, que ya tiene familia e hijos, que le financie su vida durante los siguientes dos o tres años mientras se convierte en escritora:

¿Estarías prepared, por ejemplo, a aceptar un job —si es que ello te resulta posible, pues ignoro cómo están las cosas en Dinamarca— durante dos o tres años para ayudarme a prepararme y a dedicarme algo? Me conoces muy bien y no hace falta que te diga que no soy nada barata."

Puede que parte de la personalidad de Karen Blixen  no me guste, pero si hago balanza me quedo con toda esa sensibilidad con la que describe su vida en África, con su amor a su criado Farah y  Kamante (que por cierto escribió Cuentos de Kamante. Memorias de África, publicado también en español), con la escuela que creó para los niños - y adultos - en su plantación, porque creía que así les ayudaría a mejorar su vida, y su preocupación absoluta por dejarles en buenas condiciones antes de irse a su país. He leído por ahí una critica de Isak Dinesen y la colonización de África por los europeos que me parece absurda en este caso. Isak Dinesen pagaba un sueldo a sus trabajadores, se preocupaba por sus familias, los curaba y atendía. Creo que Isak Dinesen, aunque no fue enterrada en las montañas Ngong como le hubiera gustado, dejó parte de su ser en Kenia y se llevó con ella el alma africana que tanto amaba.  

martes, 22 de septiembre de 2015

El festín de Babette - Isak Dinesen



El festín de Babette es uno de esos libros que dejan un gusto delicioso en la boca.

Isak Dinesen escribió El festín de Babette en la década de 1940. No he podido encontrar una información más concreta, así que mi curiosidad de a qué edad escribe el autor cada obra va a ser, en este caso, difícil de satisfacer. De una forma (muy) imprecisa, diremos que Isak Dinesen escribió El festín de Babette en cualquier momento entre sus 55 y sus 65 años. En ese amplio margen me quedaré por el momento.

El festín de Babette, con una inmejorable adaptación al cine (Gabriel Axel, 1987), es una historia preciosa. Las hermanas Martine y Philippa, hijas de un pastor luterano, viven en Berlevaag, en el norte de Noruega. Son mujeres sencillas que llevan una vida austera. No desean nada más que lo poco que tienen e, incluso eso, lo dan con generosidad. Un día, una mujer francesa llega hasta su puerta huyendo de la Comuna de París (1871). Sabiendo que lo ha perdido todo acogen a la extranjera, que se ofrece a trabajar para ellas a cambio de un techo y de la manutención. Babette se convertirá, de una forma silenciosa, en un pilar importante de la comunidad.

Isak Dinesen nos cuenta una bella historia: la de cómo una rígida comunidad religiosa, con sus estrictas normas y severos preceptos, consigue disfrutar - aún a muy pesar suyo - de las sensaciones y sabores de una auténtica cena francesa. Babette, después de cocinar durante 14 años bacalao y sopa de pan con cerveza en el pequeño pueblo de Berlevaag, dedicará toda su energía, talento y una gran cantidad de dinero en volver a reproducir una de tantas cenas como las que ella misma preparaba como chef en el Café Anglais de París, el mismo restaurante al que acudieron príncipes y condes, políticos y autores (tales como Proust, Zola o Balzac).

Isak Dinesen reconcilia así dos formas diferentes de vida: la austeridad religiosa y la abundancia (y la sensualidad) en la comida. Pensemos que, los que se sentaron a la mesa con intención de no disfrutar de la comida, acabaron divirtiéndose como nunca antes y que se rieron, se perdonaron, se hablaron con toda la bondad de su corazón, eso sí, ante los deliciosos y abundantes platos de Babette. Una delicia!