miércoles, 25 de septiembre de 2024

La señorita Mackenzie - Anthony Trollope

Esta es una de esas novelas de las que se podría decir mucho, pero entonces estropearía demasiado la trama a futuros lectores, y pienso que "La señorita Mackenzie" necesita ser leída sin demasiada información previa. Yo la leí sabiendo lo justo de la historia y así es como pude disfrutar de lo emocionante de su lectura.

La evolución de la historia de esta novela es bastante curiosa. Justo cuando nos hemos acomodado a un hilo narrativo surge un nuevo hilo, y cuando nos hemos vuelto a acomodar el autor vuelve a centrar la narración en un nuevo asunto. Casi pareciera que la novela tuviera vida propia y Anthony Trollope entendiera las nuevas necesidades de su novela y se fuera adaptando a ella. Es una apreciación quizás muy personal, pero yo distingo en "La señorita Mackenzie" tres hilos narrativos bastante diferenciados.

El primero de ellos no podía ser otro que la presentación de Margaret Mackenzie, una mujer pasados los treinta, soltera y que ha pasado su juventud cuidando de su padre primero y luego de un hermano enfermo. Cuando este muere ella hereda, por sorpresa de muchos, su fortuna. Trollope hará un análisis muy acertado - y lo seguirá haciendo a lo largo de toda la novela - sobre las motivaciones, dilemas, ilusiones y sentimientos de esta mujer. Y lo hace además de una forma muy creíble, a pesar de ser un autor masculino con una protagonista femenina (cosa que a veces en mi opinión no suele ir bien emparejada). Margaret Mackenzie, que acaba de heredar una fortuna se muda a Littlebath y allí entra por primera vez en sociedad. Este primer "hilo narrativo" se centra en la formación de nuevas amistades y en su entrada en sociedad, con lo que surgen, inevitablemente, problemas y dudas sobre esas reglas o normas no escritas de la sociedad; también sentirá la presión social y la influencia perniciosa de algunos personajes... Además, teniendo una fortuna en sus manos es lógico que aparezca gente que le pida dinero y otros, además, le pedirán su mano en matrimonio: tres pretendientes nada menos.

En el segundo hilo narrativo - insisto en que esto es una impresión personal - Trollope hace una análisis bastante exhaustivo sobre la decisión del matrimonio. Trollope nos deja claro que Margaret Mackenzie desea casarse, aunque a veces pueda parecer tener dudas. Su fortuna le da la seguridad necesaria para no tener que tomar esa decisión a la ligera, porque el matrimonio es, desde luego, un asunto serio. Nuestra protagonista es una mujer con muchos valores positivos, pero además es que es sensata y reflexiva y, a pesar de haber vivido lejos de la sociedad y de no tener muchos recursos contra las influencias ajenas, ella misma tiene un carácter poco influenciable. Esta parte de la novela es quizás la que más me ha interesado y creo que Trollope se tomó muy en serio las reflexiones de su heroína sobre el matrimonio. Pensemos por un momento en la difícil infancia de Anthony Trollope con un padre que va contrayendo deudas y una madre que tiene que empezar a trabajar para sacar a su familia adelante. Es lógico que Trollope reflexionara sobre la importancia del buen casarse. Su protagonista va a tener que razonar mucho sobre los pros y los contras de cada uno de sus pretendientes, algunos con unos contras algo molestos, porque al no haber por ahora ningún sentimiento amoroso la decisión tendrá que ser tomada más con la cabeza que con el corazón. Cual de sus pretendientes es la mejor opción y con cual podría formar un buen matrimonio es algo que Margaret Mackenzie no deja a la ligera.

A pesar de que el tercer hilo narrativo siga girando sobre el tema del matrimonio, ya no es el tema protagonista, al menos no de la misma manera que en los capítulos previos. Esta tercera parte es, quizás, la más novelesca de todas: está llena de cosas absolutamente inesperadas, de rodeos, de giros, de dificultades, etc. Tengo que ser sincera, al final la novela - a pesar de que engancha y uno necesita conocer el desenlace - se me ha hecho algo larga justo por todos esos cambios inesperados. Creo que no era necesario tanto despliegue en esta historia. Era bonita tal como la estaba contando, sencilla, reflexiva, era interesante meterse en la cabeza de una mujer del siglo XIX tomando nada menos que una decisión sobre con quién debería casarse. Trollope, después de alargar una historia, que ya era de por sí, perfecta, termina solucionándola en un par de páginas. Demasiado brusco, a mi parecer. 

Aún así la recomiendo. Un acierto.

Carta de una desconocida - Stefan Zweig

Un escritor recibe una carta de una mujer que lleva toda su vida enamorada de él y que, en sus últimos momentos, quiere sincerarse y abrirle su corazón. Esa es la idea central.

Así de pronto el argumento me gustó, pero voy a ser franca. La novela fue publicada en 1922, cuando el autor ya tenía 41 años. ¿Me parece una novela de madurez? No. ¿Me parece una novela que merezca tiempo y dinero? Tampoco. He leído maravillas de este pequeño cuento, que tardas nada y menos en leerlo, pero quizás yo sea de ese escaso porcentaje de gente a la que no le ha gustado nada. Le he ido dando oportunidades a Stefan Zweig y a mí me sigue pareciendo un escritor sobrevalorado. No es un Proust, ni un Thomas Mann, ni un Dostoievski. Decir que Stefan Zweig es un genio de la literatura es excesivo y, sobre todo, falso. 

Es difícil para un autor elegir a una protagonista del sexo contrario y que sus reflexiones, preocupaciones, o incluso su forma de expresarse, parezcan reales sin caer en clichés o estereotipos. Ahora se me viene a la cabeza Delibes, con su brillante análisis de Carmen Sotillo en "Cinco horas con Mario", que es una joya a todos los niveles o "La señorita Mackenzie" de Anthony Trollope. Pocos autores consiguen convertir a un protagonista del otro sexo en algo que el lector perciba como real. Para mí, Stefan Zweig no lo ha conseguido. Ha caído en estereotipos, en cursilerías, en repeticiones dramáticas para darle más tragedia al asunto. Ha hecho un texto poco creíble, con frases que es poco probable que nadie escribiera en una carta de este tipo. Se ha valido de una tragedia in crescendo para generar, supongo, sentimientos afines en el lector, pero a mí me ha llevado al punto contrario. Me ha parecido un cuento simplón, afectado, cursi - cursilísimo -, que pareciera escrito por un autor novel en lugar de por un autor ya con experiencia. 

No, no lo recomendaría. 

domingo, 16 de octubre de 2022

La Alhambra de Granada - Daniel R. Caruncho

 

Este verano estuve visitando la Alhambra con mi familia y me hubiera gustado, para entender más sobre este monumento, haberme leído antes este libro y, además, habérmelo llevado conmigo. 

Está editado por la editorial dosde y es muy visual. Dejo aquí el enlace de la editorial donde se pueden ver algunas imágenes del interior. Tiene muchas fotografías y dibujos y es muy didáctico. La verdad es que me ha gustado mucho leerlo y saber más de este monumento único en el mundo. Si alguien tiene planeado un viaje a Granada se lo recomiendo.

Está dividido en 8 capítulos que abarcan la historia de la Alhambra, de los palacios nazaríes, de la fortaleza, del Generalife y también del Palacio de Carlos V, nieto de los Reyes Católicos, pero también habla de arte y de arquitectura, de cómo eran los ejércitos nazaríes o de cómo se hacían los mosaicos que recubren muchas de las paredes. Es, como ya dije, muy didáctico.

Nadie duda que la Alhambra es un monumento único. Lo visitan miles de personas al año desde todas las partes del mundo. Está situado en la colina de Al-Sabika, donde Muhammad I, casi a mediados del siglo XIII, aprovecha unas antiguas fortificaciones para establecer allí su sede de gobierno. La ciudad amurallada se fue ampliando y se fueron añadiendo más edificios (palacios, mezquitas, jardines, cuarteles, etc) a lo largo de los años y bajo el reinado de diferentes sultanes, hasta que en el año 1492 el sultán Boabdil entregó las llaves de la ciudad a los Reyes Católicos después de un asedio que duró meses. 

Los Reyes Católicos mantendrían la Alhambra como símbolo del poder real y harían las reformas necesarias para preservar el monumento, tales como reforzar las murallas o sustituir las techumbres en mal estado, añadiendo, además detalles cristianos a las decoraciones. Una de las construcciones de aquella época es la del Convento de San Francisco, hoy día convertido en Parador Nacional. 

Palacio de Carlos V (vía Google)
El nieto de los Reyes Católicos, Carlos I de España y V de Alemania, quedaría impresionado de la belleza de la antigua capital del reino nazarí y mandaría construir su residencia, un palacio de estilo renacentista, a cargo del arquitecto Pedro Machuca. El palacio, conocido como el Palacio de Carlos V, es simplemente imponente. Una maravilla arquitectónica. Allí se encuentra el Museo de la Alhambra y el Museo de las Bellas Artes de Granada. 

El exterior de la arquitectura nazarí es típicamente austera pero con unos interiores lujosos y profusamente decorados. La sección de la Alhambra conocida como los Palacios Nazaríes está formado por tres palacios: Mexuar (el más antiguo y del que se conservan dos patios y la Sala del Mexuar, donde el sultán impartía justicia y recibía a sus consejeros). Se desconoce cómo era originalmente este palacio porque sufrió muchas modificaciones a lo largo del tiempo, ya sea por sultanes posteriores o por el añadido de elementos cristianos.  

Palacio de Comares (foto propia)
En el Palacio de Comares o Yusuf I, construido en una de las etapas más florecientes del reino nazarí, destaca sobre todo el Patio de los Arrayanes, por donde se accede al Salón del Trono en la Torre de Comares (véase foto).  Esta habitación está decorada con alicatados geométricos y yeserías que incluyen mensajes en sus epigrafías. El techo, en madera, está formado por más de 8000 piezas que conforman - en sus siete niveles - la representación de los siete cielos que los musulmanes deben atravesar para llegar al trono de Dios. Es absolutamente precioso.

Sala de las Dos Hermanas
(foto propia)
Quizás el más conocido y el más espectacular de los tres palacios sea el Palacio de los Leones, también conocido por el Palacio de Muhammad V, hijo de Yusuf I. Muhammad V, en excelente relación con el rey Pedro I de Castilla, destacó por las construcciones espectaculares que dirigió en la Alhambra, además de rodearse de escritores y poetas como Ibn Zamrak, poeta que escribió algunos de los versos que todavía se pueden leer en las yeserías del palacio. El Patio de los Leones, con su famosa fuente de 12 leones, es hermoso, pero a mí - personalmente - me ha parecido más impresionante la Sala de las Dos Hermanas, llamada así por las dos losas gemelas de mármol del suelo. La cúpula de esta sala está cubierta por mocárabes, que son como pequeñas estalactitas de yeso, con imágenes de flores y estrellas. Las paredes están decoradas con yeserías tan delicadas como hermosas y se encuentra también escrito el lema de los nazaríes, que se puede ver por toda la Alhambra, "Sólo Dios es vencedor". 

Sería imposible resumir aquí todo lo que uno puede encontrar en la Alhambra, me faltaría por mencionar la Alcazaba que era la zona militar de la Alhambra y donde vivía la guardia y se ocupaban de la protección del recinto y del sultán. También faltaría hablar del Generalife, la residencia de verano de los sultanes nazaríes. Faltaría mencionar la Medina, los jardines, etc. Es demasiado para un simple post. 

Visitar la Alhambra es algo que debería hacerse al menos una vez en la vida. Ya los románticos del siglo XIX vieron entre el abandono y la dejadez de la Alhambra el exotismo de las mil y una noches. Gracias a ellos, a esos escritores y artistas, como Washington Irving que vivió allí unos meses, la Alhambra se volvió a poner en valor y se acometieron todas las medidas para restaurar y preservar este patrimonio único en el mundo. Recomiendo mucho la visita y, si es posible, visitar la Alhambra sabiendo de antemano algo de su historia. Este libro es, de verdad, muy recomendable. 

jueves, 6 de octubre de 2022

Cartas de África - Isak Dinesen (Karen Blixen)

❤❤❤

Karen Blixen, más conocida por su pseudónimo Isak Dinesen, fue una escritora danesa que nació en 1885 y murió en 1962. Entre sus obras más conocidas está la de "Memorias de África" (con Meryl Streep y Robert Redford en su adaptación cinematográfica) y la novela corta "El festín de Babette", que también tiene su propia adaptación al cine. Es cierto que ha publicado muchos más cuentos y algunos ensayos, pero creo que esas dos obras que menciono son las más conocidas. 

La edición que yo tengo de Cartas de África es la de 1993, de Alfaguara. Sé que hay una edición más reciente que incluye algunas cartas que recibe la autora de Denys Finch Hatton, pero no he tenido la suerte de leerlas. Aún así todas las ediciones tienen la introducción firmada por Frans Lasson titulada "La lluvia en Ngong" que es una joya y una cronología de la vida de la autora muy útil. 

La primera de las cartas que escribe Karen Blixen está dirigida a su madre Ingeborg Dinesen (de soltera Westenholz) el 9 de enero de 1914, desde el barco en el que viajaba en dirección a Mombasa. Se iba a reunir con el que iba a ser su marido, que ya estaba en África desde hacía meses. Desde esa fecha hasta que debe regresar definitivamente a Dinamarca pasarán 17 años. En este periodo tan largo la mayoría de su correspondencia irá dirigida a su madre, a su hermano Thomas, con el que mantiene una relación de íntima confianza, y a su tía materna Bess, con la que mantendrá interesantes misivas sobre sus diferentes puntos de vista acerca de la vida, la religión, el matrimonio, etc. 

Karen Blixen, a pesar de haber nacido en una familia adinerada y emparentada con la aristocracia, siempre deseó escapar de esa sociedad a la que consideraba encorsetada y limitante. Se casa con su primo segundo, el barón Bror von Blixen-Finecke y se mudan a Kenia en busca de las nuevas oportunidades que surgen en esa tierra. Con el dinero de la familia materna, sobre todo con el dinero de su madre y de su tío Aage Westenholz, compran una plantación cafetera y la llaman la Karen Coffee Company.  Así es cómo empieza su periplo en tierras africanas. 

Las cartas son una muestra de la calidad literaria de Karen Blixen cuando aún no se imaginaba que acabaría siendo escritora. Las descripciones de los paisajes y de la vida africana, tan distinta y exótica a su Dinamarca natal, son elocuentes y cautivadoras. Todo es nuevo para ella: el paisaje, sobre todo las Ngong Hills, el clima, las costumbres, la convivencia con las tribus africanas, etc. Karen Blixen siente que este nuevo mundo la acoge con los brazos abiertos y le ofrece la libertad y la aventura que siempre soñó entre las cuatro paredes aburguesadas de Rungstedlund, la gran casa de su familia.

No todo será ideal en su nueva vida y pronto encontraría motivos de preocupación o, como ella les llamaba, sus shauries. La vida maravillosa que pensaba resultó ser muy poco idílica: su marido le contagia sífilis, la empresa realmente nunca daría beneficios, abortos, un divorcio, la muerte de su hermana mayor Ea y de su sobrino al nacer, la muerte del que resultaría ser el amor de su vida, Denys Finch Hatton en un accidente de avión, la venta de la empresa, el adiós a todos sus tan anhelados proyectos, su sentimiento de fracaso y su regreso definitivo a Dinamarca. Toda una vida en casi 20 años. 

Hay mucho de interesante en la personalidad de Karen Blixen. Es de envidiar su capacidad para disfrutar del momento, su amor a África como una prolongación de su espíritu, su amor total y absoluto para sus trabajadores kikuyus y masais, el respeto por sus costumbres, su perseverancia y su optimismo, que siempre le acompañaba aún en los momentos más complicados. Pero así como se hace querer en muchos aspectos también se puede percibir aspectos negativos y complejos de su personalidad, como su egoismo y su gran capacidad de manipulación. 

Hay en sus cartas muy poco agradecimiento y sí muchas quejas a su familia y a su vida desahogada, que por cierto siguen costeando. Se lamenta de su escasa educación en ciencias cuando lo cierto es que su educación había sido privilegiada y en colegios privados en Dinamarca, Suiza y Francia. En una buena parte de sus cartas reclama dinero, dinero y siempre más dinero, porque su proyecto nunca llega a dar beneficios y siempre había gastos que atender. Su hermano, Thomas Dinesen, en su pequeño libro Tanne, llega a decir que la familia había perdido con esta empresa más de 13 millones de euros al cambio.

"Mi interés por el dinero se debe en parte a que las cosas materiales o sensuales o visibles son para mí, yo creo que en mayor medida que para otra gente, una expresión de algo espiritual; ¿es esto una mala cualidad o un fallo?"

La propia autora reconoce la importancia que tiene el dinero en su vida y su gusto por el lujo: ropa, viajes, hoteles caros, etc y su incapacidad para prescindir de él. Llega incluso a decir el 5 de septiembre de 1926 que "valió la pena contraer sífilis con tal de ser "baronesa"". Algo que resulta cuanto menos curioso. 

En una de sus últimas cartas, antes de irse a Dinamarca, le pide a su hermano Thomas, que ya tiene familia e hijos, que le financie su vida durante los siguientes dos o tres años mientras se convierte en escritora:

¿Estarías prepared, por ejemplo, a aceptar un job —si es que ello te resulta posible, pues ignoro cómo están las cosas en Dinamarca— durante dos o tres años para ayudarme a prepararme y a dedicarme algo? Me conoces muy bien y no hace falta que te diga que no soy nada barata."

Puede que parte de la personalidad de Karen Blixen  no me guste, pero si hago balanza me quedo con toda esa sensibilidad con la que describe su vida en África, con su amor a su criado Farah y  Kamante (que por cierto escribió Cuentos de Kamante. Memorias de África, publicado también en español), con la escuela que creó para los niños - y adultos - en su plantación, porque creía que así les ayudaría a mejorar su vida, y su preocupación absoluta por dejarles en buenas condiciones antes de irse a su país. He leído por ahí una critica de Isak Dinesen y la colonización de África por los europeos que me parece absurda en este caso. Isak Dinesen pagaba un sueldo a sus trabajadores, se preocupaba por sus familias, los curaba y atendía. Creo que Isak Dinesen, aunque no fue enterrada en las montañas Ngong como le hubiera gustado, dejó parte de su ser en Kenia y se llevó con ella el alma africana que tanto amaba.  

jueves, 28 de enero de 2021

Fervor de Buenos Aires - Jorge Luís Borges (1923)


"En aquel tiempo, buscaba los atardeceres, los arrabales y la desdicha; ahora, las mañanas, el centro y la serenidad.". J.L.B (1969)

En el año 1923 se edita por primera vez "Fervor de Buenos Aires". Borges tenía entonces 24 años y hacía sólo unos dos años que había vuelto a Argentina después de haber vivido en Europa con su familia siete años. De ese reencuentro con su ciudad natal surge este poemario. 

En el poema Arrabal (dedicado al poeta - y que además era su cuñado - Guillermo de Torre) nos dice:

"[...] y sentí Buenos Aires.
Esta ciudad que yo creí mi pasado
es mi porvenir, mi presente;
los años que he vivido en Europa son ilusorios,
yo estaba siempre (y estaré) en Buenos Aires." 

"Fervor de Buenos Aires" está dedicado a su madre, Leonor Acevedo de Borges, que murió en el año 1975 y que está enterrada en el cementerio de la Recoleta. Digo esto como simple curiosidad, porque el primer poema está dedicado justamente a ese cementerio, lugar donde está - y será - enterrada su familia. Sin embargo Borges está enterrado muy lejos de allí, en el cementerio de Plainpalais de Ginebra, a pesar de que - parece ser - que su voluntad era estar enterrado en su ciudad natal con su familia. 

Portada de la primera edición diseñada
por su hermana, Norah Borges

Si hacemos una ruta visual a través de sus poemas podemos vernos pasear entre los bellos sepulcros de La Recoleta; sentarnos en un banco a mirar las antiguas estrellas sintiendo el olor de jazmín y madreselva del poema El Sur; encontrarnos en una calle ignorada, donde "la medianía de las casas, las modestas balaustradas y llamadores" entran en nuestro "vano corazón con limpidez de lágrima" (del poema Calle desconocida); descubrir qué "grato es vivir en la amistad oscura de un zaguán, de una parra y de un aljibe", del poema El Patio y nos echaremos a "caminar por las calles" después de un temporal de lluvia en Barrio recuperado.

Pero no son sólo lugares los que ocupan el interés del poeta; también dedica versos a su bisabuelo Isidoro Suárez (Inscripción sepulcral) o al dictador y tirano argentino Juan Manuel de Rosas (Rosas), por ejemplo, y un poema de amor a la que era su novia en aquel entonces, Concepción Guerrero, titulado Sábados.

Borges en 1921

Siempre vale la pena leer a Borges, a mí de hecho me gusta mucha de su poesía, pero no va a ser este poemario uno de mis preferidos. Lo imaginaba más intimista, quizás más sentimental ante el reencuentro con su ciudad, igual esperaba que me conmoviera como ya habían hecho otros poemas suyos, pero exceptuando Sábados, Amanecer y La vuelta (aunque también debería incluir Arrabal y La Recoleta) el resto de los poemas me han dejado bastante indiferente.


sábado, 23 de enero de 2021

El misterio de la casa roja - A.A.Milne


Hace unos días recordé de casualidad esta novela que me había gustado mucho cuando era adolescente. La edición que hay en mi casa es la de Plaza & Janés del año 1985, pero sé que la editorial Siruela ha sacado una nueva edición en el 2018, así que ha vuelto de nuevo a los estantes de las librerías. 

Alan Alexander Milne fue un escritor inglés que nació a finales del siglo XIX y que es famoso por ser el escritor de Winnie the Pooh (!). Sorprende porque uno no espera que un escritor de literatura infantil se meta en estos berenjenales de historias de misterio y para adultos, pero el caso es que lo hace y además muy bien. La novela es emocionante y mantiene la intriga a lo largo de todos sus capítulos. 

La historia que encierra "El misterio de la casa roja" es la de un crimen. El hermano del dueño de la casa roja reaparece después de 20 años de vivir en Australia. El mismo día de su llegada, prácticamente minutos después, es asesinado en el despacho de la casa. El dueño de la casa roja, Mark Ablett, ha desaparecido. Hay muchos interrogantes en este asesinato llevado a cabo en una habitación cerrada, pero Anthony Gillingham y su amigo Bill Beverley - invitado habitual en la casa -, intentan dar una explicación a las diferentes cuestiones que se van planteando, a modo de un Sherlock Holmes y Watson improvisados. 

Si te gustan las novelas de misterio o de detectives yo te la recomiendo. Es original, entretiene, se lee bastante rápido y tiene un final sorprendente.

miércoles, 29 de marzo de 2017

La abadía de Northanger - Jane Austen

Muy recomendable.

Nada hay mejor que después de una lectura un tanto gris y claustrofóbica (la misma "Nada" de Laforet) venga una lectura amable y feliz. Jane Austen (1775 - 1817) es una autora adorada por muchos y odiada por otros tantos - y creo que a veces muy infravalorada - pero sus novelas, sus historias, las peripecias de sus personajes... nos hacen pasar unas horas de lectura muy felices.

Tengo que reconocer que no he leído todas las novelas de Jane Austen, pero de entre todas las que he leído creo que "La abadía de Northanger" es la mejor para empezar. No alcanza la importancia de otras como "Orgullo y prejuicio", "Sentido y sensibilidad" o "Persuasión", pero desde luego es donde uno se encuentra con todo el sentido del humor más puro de esta autora. La abadía de Northanger es una introducción excelente al humor austeniano. Yo la encuentro muy divertida y su heroína principal es uno de los personajes más entrañables que ha creado su imaginación. Catherine Morland es sencilla, crédula, bondadosa, con un alto sentido moral y una ingenuidad irresistible. Desde luego que su pasión por las novelas góticas (como Los misterios de Udolfo, de Anne Radcliffe) no ayuda a mantener a raya a su enorme imaginación, y su espíritu romántico se alimentará de imágenes de héroes y heroínas, de castillos con pasadizos secretos, de fantasmas apareciéndose en noches de tormenta....

"Nadie que hubiera visto a Catherine Morland en su infancia habría podido imaginar nunca que estaba llamada a ser una heroina". Así empieza "La abadía de Northanger". Catherine Morland es una jovencita de 17 años que disfrutará de unas semanas en Bath con sus vecinos, los Allen. Allí, en ese ambiente luminoso, de bailes y reuniones sociales Catherine conocerá a personajes bien diferentes con los que inicia una buena amistad. En Isabella y John Thorpe Jane Austen nos presenta muchas de las malas cualidades que tanto le gustaba ridiculizar: Isabella está a la caza de un marido medianamente rico, es inconstante, vanidosa y la fingida dignidad con la que intenta ocultar todos sus numerosos coqueteos es tan divertida que nos hace reír. John Thorpe es fanfarrón, engreído y muy vulgar. La balaza se equilibra con los Tilney, Eleanor y Henry, que son desde luego una mejor compañía. Con ellos nuestra Catherine visitará la abadía de Northanger, propiedad de su familia desde hace generaciones. Lo que espera a Catherine y a su prolífica imaginación en la abadía se lo dejo ya al lector interesado. Yo le auguro unas horas muy divertidas leyendo las aventuras y desventuras de la señorita Morland.

La abadía de Northanger, a pesar de ser una obra de humor sobre las novelas góticas y su influencia en las mentes juveniles, también nos da una visión realista de la época. Alejad de vuestra cabeza la imagen de un Bath tranquilo y relajado donde uno iba a descansar y a asistir a alguna que otra reunión social. Jane Austen presenta un Bath abarrotado de gente, bullicioso, donde no cabía ni un alfiler y, lo más peligroso de todo, lleno de cazafortunas y engañabobos. Es muy interesante leer las descripciones de la ciudad, de su ambiente y de las convenciones sociales de la época.

Otra de las cuestiones interesantes de la novela es la importancia de la dote en el matrimonio. Desde luego que las que tenían una buena fortuna se evitaban muchas preocupaciones. En Isabella Thorpe Jane Austen censura de una forma divertida a las mujeres que buscaban un marido a la desesperada, pero también nos presenta el gran problema de muchas mujeres que, perteneciendo a una cierta clase social aunque sin medios económicos, no tenían acceso a un mercado laboral. Podremos reflexionar sobre ellas, pero no deberíamos juzgarlas con dureza. Ya lo decía Jane Austen en una de sus cartas:
"Las mujeres solteras tienen una terrible propensión a ser pobres, lo cual supone un argumento muy firme en favor del matrimonio" (13 de marzo de 1817)
Y sólo para terminar, añado un diálogo de nuestra Catherine con John Thorpe:
- Vamos, pero si hay muchísima gente como yo, e incluso mucho mejor.
No, Catherine, no hay mucha gente como tú. Por eso nos gustas tanto ❤.

lunes, 20 de marzo de 2017

Nada - Carmen Laforet

El gran escenario donde se sitúa "Nada" es un piso mugriento en la calle de Aribau. A esas habitaciones sucias y oscuras, llenas de muebles amontonados, rodeadas de pobreza y de gritos, testigos de tanta violencia verbal y física, llega Andrea a sus 18 años. Detrás de este escenario casi de teatro Carmen Laforet dibuja Barcelona. De esa casa y su ambiente, de esa ciudad en la postguerra trata "Nada". De eso y de mucho más, claro. "Nada" tiene más de "todo" que de algo vacío.

Carmen Laforet (1921-2004) negó siempre que su primera novela fuera autobiográfica, pero la mayoría de los críticos y estudiosos de su obra afirman lo contrario. La autora crea a su personaje protagonista, Andrea, con muchos parecidos a su situación personal de aquel momento. Andrea también tendrá 18 años, llegará a Barcelona para estudiar en la universidad y además vivirá en la misma Calle de Aribau, donde Carmen Laforet vivirá con su abuela y con sus tios. Lo vivido en aquella casa puede que fuera muy parecido a lo vivido por la Andrea de la novela.
"Nada" está estructurada en tres partes. En la primera parte la protagonista afronta la llegada a la ciudad de Barcelona con todas las expectativas e ilusiones de la juventud y allí se enfrenta con el ambiente perverso y dañino del piso de su familia. La posguerra, la pobreza, la miseria, la violencia, el fracaso vital de sus personajes... todo es examinado por los ojos inteligentes de Andrea. La segunda y la tercera parte tratarán también de su vida universitaria y de sus nuevas amistades, sobre todo Ena (personaje basado en su mejor amiga, Linka Babecka, a quien le dedicará la novela junto a su marido) y además se conocerá un secreto que nos dejará a todos sorprendidos.

Además, durante toda la novela Carmen Laforet hace unas descripciones maravillosas de la ciudad de Barcelona, de su ambiente, de sus calles, de la vida extraña de aquel entonces.

"Nada" es una novela increíble, pero al mismo tiempo es también desagradable. A mí me ha gustado - me ha encantado - la calidad de su escritura y las descripciones de la ciudad y de las emociones de Andrea, su narradora. Entiendo que fuera la ganadora del primer premio Nadal en 1944 (¡con tan solo 23 años!) y que la novela fuera todo un acontecimiento en la época, con sus reediciones y traducciones a otros idiomas. Pero la historia nos hace más infelices que felices y no sé si la recomendaría. Indudablemente es una novela de una calidad como muy pocas, es delicada, pero también es dura.

Carmen Laforet nos hace, como a Andrea, testigos de ese ambiente violento y destructivo de la Calle de Aribau, pero también nos llevará a ver la luz de Barcelona colándose por todos los rincones de la ciudad.
Me marchaba ahora sin haber conocido nada de lo que confusamente esperaba: la vida en su plenitud, la alegría, el interés profundo, el amor. De la casa de la calle de Aribau no me llevaba nada. Al menos, así creía yo entonces.

sábado, 5 de noviembre de 2016

El librero - Roald Dahl

❤❤1/2

Roald Dahl es uno de los autores que me recuerdan a mi niñez. Cuando tenía 10 años me regalaron "Boy. Relatos de infancia", una autobiografía sobre los años primeros del autor, que leí infinidad de veces y que guardo como un tesoro.

Pero uno crece y se va quedando muy atrás toda esa magia de aquellas lecturas: Charlie y la fábrica de chocolate, Matilda, James y el melocotón gigante... No hace falta hacerle publicidad a Roald Dahl, todo el mundo sabe que es un genio en la literatura infantil y que consigue crear un ambiente y unos personajes únicos. ¡Todo niño debería leerlo!. Pero, a pesar de que se asocia normalmente con la literatura para niños, también escribió para los más mayores, como es el caso de esta pequeña novela. No es una lectura para los más pequeños, pero es perfecta para adolescentes en adelante.

"El librero" es un relato breve. Se lee enseguida y es perfecta para una tarde como la de hoy, de otoño y lluviosa. Los protagonistas son dos libreros muy especiales: William Buggage y su ayudante, la señorita Tottle. Poco les importaría si en su librería de Charing Cross Road los clientes salieran con los libros sin pagar, porque ellos, siempre en la trastienda, dirigen toda su energía a otro negocio más provechoso. Un negocio para el que sólo se necesita un periódico y la guía Who is Who.

Roald Dahl crea una historia sencilla, puramente de entretenimiento donde consigue mantener la curiosidad del lector sobre ese misterioso negocio de trastienda. Y, siendo Roald Dahl quien es, no podía faltar su toque de humor, porque la forma curiosa de ganarse la vida de estos dos personajes -personajes en todos los sentidos - es, en cierta manera, divertida y original, aunque quizás también un poco perversa. Muy del estilo de Roald Dahl.

Siendo sincera, creo que prefiero a Roald Dahl en su faceta de escritor para niños, pero este es uno de esos relatos cortos que se lee rápido y que nos puede entretener una tarde cualquiera. Como la de hoy.

lunes, 24 de octubre de 2016

La mujer gris - Elizabeth Gaskell

❤❤

Me da mucha pena darle sólo "dos corazones" a una historia de Elizabeth Gaskell porque "Hijas y esposas", "Norte y Sur" y "Vida de Charlotte Brontë" me han gustado muchísimo, así como "Cranford" y "La prima Phillis", pero seguramente el problema es mío, porque en general - claro que hay excepciones - no soy muy fan de las historias cortas... y mucho menos de las historias góticas.

Mientras iba leyendo "La mujer gris" estaba convencida de que era una obra de juventud, porque no me parecía que tuviera la misma calidad - y ni siquiera una temática parecida - de las demás novelas que yo ya había leído, pero, sorpresa, fue escrita en 1861, cuando tenía 51 años.

La historia parte en un momento cualquiera del año 184... cuando unos viajeros, que paran a tomar café en un molino cerca de la ciudad alemana de Heidelberg se interesan por la historia de una mujer que aparece en un retrato. El molinero y su mujer dejan a los visitantes una carta de la mujer, de nombre Anna Scherer, dirigida a su hija, donde le cuenta su trágica historia con la idea de convencer a su hija de que rompa el compromiso con su prometido. La conexión entre estas dos personas, madre y prometido, que ni siquiera se conocen personalmente, sólo se descubrirá al final, pero mientras tanto la historia nos llevará a la vida de Anne, de soltera Scherer, casada con un noble francés con el que vivirá en un castillo en Francia. La historia tiene mucho de las historias góticas: castillo algo tenebroso, criados suspicaces, marido con historia oculta, inevitable huida de la dama con la única criada de buen corazón y bueno, mucha emoción.

Se termina enseguida, es muy cortito. Reconozco que tuve dudas si seguir o no, porque no me gustan las historias góticas y con ese aire novelesco, con demasiadas casualidades que le quitan mucho realismo, pero para un ratito no está del todo mal. Eso si, creo que está a años luz de lo mejor de esta autora.

Otras obras de la autora:
- Vida de Charlotte Brontë.
- Norte y Sur.
- Hijas y esposas.

viernes, 21 de octubre de 2016

Noches blancas - Fiódor Dostoievski

❤❤❤❤❤

No hace mucho fue mi cumpleaños y alguien que me quiere bien, y casualmente sin saber las ganas que tenía yo de leer a Dostoievski, me regaló esta preciosa edición de la editorial Nórdica. ¡Qué maravilla de portada! y ¡qué maravillosa edición!.

Este es uno de esos libros sencillos que saben capturar la pureza de los sentimientos, la inocencia del primer amor y el deseo, con toda su intensidad, de estar con la persona querida. Aunque también tiene un espacio amargo el desamor y la decepción.

"Era una noche maravillosa, una noche de esas que puede que solo se den cuando somos jóvenes, querido lector". Este es el hermoso inicio de esta pequeña novela. Hay también que ser joven para escribir Noches blancas, como así lo fue, porque Dostoievski escribió este relato cuando tenía 27 años (1848). Digo lo de joven porque sus páginas tienen la frescura de la juventud y también su franqueza y su espontaneidad. El narrador, del que no llegamos a saber su nombre, abre su corazón a Nàstenka, una joven a quien conoce en el canal del Río Fontanka, en el centro de San Petersburgo. Él vive en la soledad más absoluta y pesar de todo, ese día, concretamente, paseaba feliz. Y ella llora en la barandilla del canal. A ese primer encuentro sucederán tres noches más. En la segunda noche se contarán su historia. Las palabras parece que surgen a borbotones, que quieren contarlo todo y bien y que la otra persona les comprenda. Abren su corazón y cuentan, ellos dos solos, lo más profundo de su alma. "Por qué no decimos lisa y llanamente lo que tenemos en el corazón si sabemos que no son palabras lanzadas al viento?". Es, de verdad, maravilloso.

A pesar de querer contar más cosas creo que debería dejarlo aquí. No spoilers. Noches blancas es un libro sencillo pero que lleva lo más profundo del alma humana, la bondad, el amor desinteresado... y nos hará temblar de emoción en cada página. Lo recomiendo muchísimo.

Y las ilustraciones de Nicolai Troshinsky son geniales, delicadas e inteligentes, capturando la esencia del texto ❤.


jueves, 13 de octubre de 2016

Retorno a Brideshead - Evelyn Waugh

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A pesar de estar considerada la novela "Retorno a Brideshead" como una de las más destacadas de la literatura inglesa del siglo XX no es una novela que a mí particularmente me guste mucho. Y quizás voy a ser contradictoria, porque me parece una novela bellamente escrita, con algunos párrafos memorables y descripciones muy bonitas, pero la historia, el trasfondo, los personajes, sus comportamientos, no me han gustado del todo. Me ha enseñado cuánto de desagradable hay en el ser humano, incluso entre familiares y amigos, y cuán solos estamos al final.

La historia parte del reencuentro del narrador, Charles Ryder, con Brideshead, la propiedad de una familia amiga que frecuentó en el pasado. Han pasado veinte años desde la primera vez que Charles, acompañado por Sebastian Flyte- el hijo de los propietarios-  se hallaron " [...] en la entrada de un valle y, a nuestros pies, a media milla de distancia, brillantes, grises y doradas a través del boscaje, se irguieron la cúpula y columnas de una vieja mansión". En aquel momento no llegaban a los veinte años, eran unos estudiantes de Oxford de primer año dedicados a la vida ociosa, sin más ocupaciones que la de estar entre amigos y el alcohol. En el momento en que parte nuestra historia, Charles Ryder, con 39 años, es teniente en la Compañía C, y el escenario temporal es la Segunda Guerra Mundial. Brideshead, ahora sólo tiene como inquilinos a unos pocos y viejos criados y a las diferentes compañías militares que van asentando allí su base. El encuentro inesperado con Brideshead abre en Charles Ryder toda una serie de recuerdos y su memoria nos lleva a Oxford, a su primer encuentro con Sebastian, a conocer a la familia Flyte, a sus viajes, a su interés por la pintura, etc.

La novela es pesimista, no sólo en cuanto a las relaciones personales sino también en cuanto a la fe. La religión, el catolicismo en este caso, tiene un papel importante, yo diría que es uno de los papeles protagonistas, y es mencionado de forma recurrente a lo largo de la novela. Quizás este último tema sea el que me ha parecido más interesante. Evelyn Waugh se convirtió al catolicismo en 1930, cuando tenía 27 años, y esta novela la escribe en 1945. Quince años pasan desde su conversión y en la novela hace tantas críticas a la fe católica que estoy prácticamente segura que un párrafo del principio (página 17 y 18 de la edición de Tusquets) donde Charles Ryder habla del fin del amor por el ejército, es en realidad una proyección del fin del amor, de la desilusión, de Evelyn Waugh por la religión católica.

Hay en "Retorno a Brideshead" personajes con diferentes visiones acerca de la fe (ateos, agnósticos, protestantes), pero el narrador centra su curiosidad en los que son católicos - la mayor parte de la familia Flyte - y su diferente implicación y devoción en la fe. Partirá viendo el catolicismo y a sus evangelios como formando parte de la "poesía, de ese sabor de Alicia en el país de las maravillas propio de la religión", y terminará comprobando, no sin cierto dolor, cómo las obligaciones morales, el sentimiento de culpa, de pecado, ese temor al infierno ... mueven sus comportamientos y les impiden ser felices, sobre todo en el amor. Un aire de resignación aparece en la novela. La familia, base fundamental en la religión católica, en el ejemplo de la familia Flyte está desunida y con apenas lazos filiales: no se ayudan y no se comprenden. Y se irán haciendo daño, posiblemente sin pretenderlo.

"Retorno a Brideshead" es una novela muy bien escrita, es una de las novelas más importantes de la literatura inglesa, donde se habla de forma muy inteligente de la fe, de la religión, del amor filial, de la amistad, de la homosexualidad, ... pero es una novela pesimista que también trata de la traición, de la desilusión, del abandono, de la resignación y de la soledad. La novela tiene unos personajes con mucha personalidad, casi todos complejos, algunos mezquinos y dañinos. Me ha gustado Sebastian Flyte, aunque su final me ha parecido uno de los finales más injustos de la literatura, me ha enternecido su sinceridad, su fragilidad y su sentimiento leal de la amistad. Me ha gustado Cordelia y su querer ayudar siempre a los demás. Me ha gustado Anthony Blanche, porque a pesar de sus extravagancias y su aparente superficialidad, resulta al final un fiel amigo. Pero a los demás personajes los he ido odiando a lo largo de la novela, incluso al narrador. A todos, excepto a los tres mencionados antes, no los salvaría de la quema.

lunes, 11 de julio de 2016

Persuasion - Jane Austen

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"Quienes quieran ser felices deben ser firmes" - le dice el capitán Frederick Wentworth al personaje de Louisa Musgrove durante un paseo.

Este comentario resume la base sobre la que se asienta "Persuasión". Nuestra protagonista Anne Elliot, que en el presente tiene 27 años, se vio persuadida a romper su compromiso con Frederick Wentworth cuando tenía apenas 19. Han pasado ocho años y Anne Elliot y Frederick Wentworth vuelven a encontrarse, aunque en una situación vital distinta. Los dos han madurado y, mientras que ella y su familia pasan por una situación económica delicada, él se ha enriquecido en la marina. ¡Desde luego ahora ya no es un mal partido para la hija de un baronet!. La trama de la historia consiste básicamente en saber si él la ha perdonado y si siguen siendo firmes sus sentimientos o, si por el contrario, ya es demasiado tarde para ambos.

Dentro de la producción de Jane Austen, la protagonista de Persuasión, Anne Elliot, es una protagonista atípica. Los personajes femeninos y protagonistas de Jane Austen son personajes muy carismáticos, extrovertidos y con mucha personalidad: pensemos por ejemplo en Elizabeth Bennet (Orgullo y prejuicio), Emma Woodhouse (Emma) o en Marianne Dashwood (Sentido y sensibilidad). Incluso la jovencísima Catherine Morland (La abadía de Northanger), de la que se dice al principio que nadie pensaría en ella como heroína de novela, sí lo era.

Sin embargo, Anne Elliot es una protagonista que carece, en mi opinión, de ese mismo carisma de las protagonistas de sus otras novelas, aunque no por ello es menos interesante. ¡Al contrario!. La autora cambia su estilo narrativo al mismo tiempo que cambia el carácter típico de su personaje principal. Su narración tan directa y con tantos puntos humorísticos - tan típica de Jane Austen - es ahora, con una protagonista tímida y silenciosa, una narración más introspectiva, más descriptiva y detallada y también, por qué no decirlo, más madura. Anne Elliot es un personaje introvertido, callado y que vive acostumbrado a vivir en un segundo plano, desde el que observa - y juzga a su manera - lo que ocurre a su alrededor. A pesar de que se suele decir que Jane Austen en sus novelas hace una crítica social a su tiempo, yo no soy de esa opinión. Creo que la autora quería simplemente escribir algo bonito, contado de una forma bonita, con el ánimo de entretener más que de juzgar su época. Pero, aunque yo piense que la crítica social no es uno de los objetivos de Jane Austen, sí lo es la crítica a determinados comportamientos humanos. Así veremos, en el caso de Persuasión, cuánto de ridículo hay en el comportamiento del padre de Anne Elliot y de sus hermanas, siempre arrogantes y vanidosos - cual pavos reales -, siempre orgullosos de la clase social a la que pertenecen y viviendo siempre por encima de sus posibilidades.

Por lo que he dicho antes puede parecer que Anne Elliot es un personaje plano, con pocos matices, pero eso no es cierto. Hay dos ocasiones en concreto en las que Jane Austen parece darnos un golpecito en la frente para decirnos "¿ves? puede que no la creas tan apasionada como Elizabeth Bennet o como Marianne Dashwood, pero también le corre sangre por las venas". Puede que nos guste el carácter apocado y sencillo de Anne Elliot, su bondad y su buen carácter, aunque echemos de menos algo que le haga bullir la sangre, que le haga reaccionar y aceptar sin trabas sus emociones. Así que nos sorprende y nos da, de verdad, mucho gusto verla cambiar de sitio en un teatro, disimuladamente, para sentarse donde posiblemente Frederick Wentworth la vea y se acerque. Y no digamos ya cuando después de leer una carta del capitán, cerca del final de la novela, sale de su casa con intención de encontrarle. Jane Austen hace que su protagonista en esta novela baje la mirada, domine sus emociones y contemple la vida un poco desde lejos, pero está claro que no iba a dejar a su heroína ocultar por más tiempo un espíritu en cierta manera apasionado. Y así, progresivamente, veremos el despertar - lento pero seguro - de nuestra protagonista, una protagonista cada vez más segura de sí misma y que va teniendo claro lo que quiere en verdad en su vida. Es un cambio sutil, pero se nota.

Anne Elliot se ve persuadida a romper su compromiso matrimonial con Frederick Wentworth cuando tenía 19 años. En esta novela Jane Austen profundiza y analiza con más detalle las consecuencias de la debilidad de carácter y veremos en varias ocasiones cómo el capitán Wentworth expresa su opinión sobre la importancia de mantenerse firme a las propias ideas y a los sentimientos (nótese su sorpresa ante el compromiso matrimonial de su amigo, el capitán Benwick, que había perdido a su anterior prometida hacía pocos meses), pero el tema de la persuasión no es un tema nuevo en Jane Austen. Aunque las circunstancias de los personajes son diferentes no se nos puede pasar por alto que en Orgullo y prejuicio una de las situaciones que tienen cierta importancia en la novela, es que el propio Darcy persuade a su amigo Charles Bingley a que abandonen la propiedad de Netherfield, aunque Lady Russell, en Persuasión, y Darcy, en Orgullo y prejuicio, tienen motivaciones diferentes. La primera, aún siendo consciente de los sentimientos de ambos, convence a Anne Elliot de que no es un matrimonio conveniente y Darcy, que sin embargo no es consciente de los sentimientos de la primogénita de los Bennet hacia Bingley, cree que ven a su amigo como una presa con gran fortuna .

Persuasión es una novela, la última escrita por Jane Austen, que se centra en la vida de dos personas que rompen su compromiso por la intromisión de terceras personas. Jane Austen profundiza sobre la debilidad de carácter y sus consecuencias, y también nos habla de oportunidades perdidas, del arrepentimiento y de la situación de las mujeres de la época que a los 27 años ya se consideraban demasiado mayores para encontrar un marido. Aunque esa es la historia central la novela ofrece multitud de personajes y situaciones e incluso varias localizaciones diferentes, desde la propiedad de los Elliot en Kellynch Hall, en el campo, hasta localidades como Lyme y Bath. Hay personajes con grandes cualidades y también hay algún que otro personaje con el que nos llevaremos una sorpresa (porque a veces no todo es lo que parece). Incluyendo en la novela a personajes pertenecientes a la armada de Inglaterra Jane Austen hace alusión a ese cuerpo con cierto cariño y respeto, no en vano algunos de sus hermanos eran marinos, y los admira, como así lo dice en el texto, "por su cordialidad, su sentido de la hermandad, su hospitalidad y su rectitud moral". No tenía así la misma opinión de la milicia, a la que en Orgullo y prejuicio, por ejemplo, no le concede al personaje de Wickham precisamente unos grandes valores morales.

En definitiva, Persuasión es una novela escrita de una forma muy bonita, sencilla e íntima. Desde luego de todas las novelas de Jane Austen posiblemente esta sea la que más me ha gustado. Y la recomiendo sin ninguna duda. Si la leéis os va a encantar.

Antes de terminar quería comentar que yo no suelo ser muy exigente con las ediciones - en mis estanterías hay, como en cualquier otra parte, libros de todos los formatos y de todos los precios -, pero es la primera vez en el blog que creo que debo mencionar lo impresionante que es esta nueva edición de Persuasión. La editorial dÉpoca edita esta novela con motivo del bicentenario de su publicación y lo hace con tanto mimo y con tanta dedicación que no puedo dejar de decirlo. La edición está ilustrada con ilustraciones originales de Charles Edmund Brock (firmados en 1909), que son preciosas, pero además, añaden al final otras ilustraciones del mismo autor (de fecha de 1898), de Arthur Wallis Mills (de 1908) y de Hugh Thomson (datadas en 1897). Todas son maravillosas. Y, además añaden un apéndice con los recuerdos que sus sobrinos guardaban de su tía Jane Austen. Un detalle magnífico para humanizar y acercarnos más a una escritora tan importante como ella lo era. La edición incluye un DVD con un interesantísimo documental de dos horas de duración sobre la vida y la obra de la autora. Una joya, sin duda.

jueves, 9 de junio de 2016

4 Peliculas/Series sobre la Primera Guerra Mundial

Después de estar las dos últimas semanas leyendo La Gran Guerra. La Primera Guerra Mundial al descubierto, me apetecía ver algunas películas/series sobre este período histórico. Aquí comento muy por encima las cuatro elegidas: clásicos como "Sin novedad en el frente", "Senderos de gloria" y miniseries más actuales como "Anzac Girls" y "Parade's End".


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Basada en la novela de Erich Maria Remarque, Sin novedad en el frente (1930) es una obra maestra. Hay que verla.

Concentrar todo lo que supuso la Primera Guerra Mundial en poco más de dos horas no es tarea fácil.  No se trata tan sólo de mostrar las trincheras o de enseñar cadáveres o heridos para conmover a la gente. Esta película, claramente antibelicista, nos cuenta una historia profunda y sincera sobre unos muchachos, jóvenes, ingenuos, que creyeron en las máximas publicistas de ese período sobre el honor, la valentía, la lucha por la patria. Estos chavales, que no llegaban ni a los veinte años, se encontraron con una realidad distinta. La guerra que encontraron poco tenía de glorioso: trincheras claustrofóbicas, anegadas de agua, casi sin comida, llenos de suciedad y de piojos, la incertidumbre de un posible ataque, matando a gente que no conocían y viendo morir a sus compañeros. La película contiene también brillantes diálogos sobre el sentido de la guerra y de llevar a hombres (muchos de ellos prácticamente niños) a una muerte casi segura.

El final de la película tiene de fondo una fotografía fija de un inmenso cementerio con la secuencia superpuesta de una fila de soldados caminando a la guerra. Entre todos esos jóvenes los únicos que se giran y miran a la cámara son los mismos jóvenes que vimos alistarse entusiasmados al principio. Esta secuencia, de pocos segundos, es impactante. La película visualmente es impresionante, y hay muchas escenas que nos dejan sin respiración (y a poco que nos demos cuenta ya estamos con el klinex en la mano) pero esta escena en particular a mí me impresionó mucho.

Una obra maestra. Ésta es una película que debe verse.


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Senderos de Gloria (1957) está basada en la novela del mismo nombre del escritor Humphrey Cobb. Está nada menos que dirigida por Stanley Kubrick y protagonizada por Kirk Douglas, que está impresionante en el papel del coronel Dax.

He tenido la suerte de que después de "Sin novedad en el frente", obra maestra sin ninguna duda, me haya topado con otra película que la iguala. Porque Senderos de Gloria es una joya cinematográfica.

La historia, inspirada en hechos reales, se centra en un acontecimiento ocurrido en 1916, dos años después del comienzo de la guerra. Una voz en off resume en una sola frase lo terrible de aquella guerra en la que "Los ataques exitosos se medían en cientos de metros  y costaban cientos de miles de vidas". Uno de estos avances imposibles es donde se centra nuestra historia. El general Paul Mireau ordena a uno de sus batallones, dirigido por el coronel Dax, que tome el fuerte de Ant Hill, un punto clave en poder de los alemanes. La operación era claramente una operación suicida y sólo se debía a las ambiciones del general por un mayor prestigio personal. La operación es un fracaso y, para castigar a la tropa, el general Mireau decide fusilar a tres hombres elegidos al azar. El coronel Dax, abogado en la vida civil, intentará defenderles ante el Consejo de Guerra. Este Consejo los acusa de cobardía, pero lo que parece, viendo la escena, es que los acusan de no haberse muerto. Y, bueno, hasta aquí puedo leer.

Ant Hill
Mientras "Sin novedad en el frente" hace una crítica más sentimental sobre el sinsentido de la guerra, "Senderos de gloria" hace una crítica muy potente a los altos mandos militares, que raramente aparecieron por las trincheras y que dirigieron las campañas desde sus cuarteles o, como el general Mireau, desde el mismo Versalles. Este general está basado en un personaje real, el general Géraud Réveilhac, que incluso ordena bombardear a sus propios hombres, dentro de una trinchera, para obligarles a salir y avanzar - anécdota reflejada en la película y que es, de verdad, escalofriante (menos mal que el que recibe la orden tiene dos dedos de frente y se niega). Kubrick consigue reflejar la despreocupación y el desprecio por la vida de los soldados que tenían los altos mandos militares, que hablaban de valentía y coraje desde sus despachos.

La película también, al igual que "Sin novedad en el frente", es visualmente muy potente. La escena de Kirk Douglas, momentos antes de la operación de Ant Hill, caminando a lo largo de la trinchera, con sus hombres a ambos lados esperando sus órdenes, y mientras los alemanes bombardeando la trinchera, a mi me impresionó muchísimo. Kirk Douglas consigue transmitir, en ese momento, la firmeza y la determinación de un hombre que sabe que muchos de los que ahora tiene delante morirán en el minuto siguiente, y que él estará luchando allí con ellos, corriendo su misma suerte. Esta escena es sobrecogedora. Pero la película está llena de muchos momentos así. Está cargada de drama y de indignación.

Una obra maestra!.

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ANZAC Girls (2014) es una miniserie autraliana de seis capítulos sobre la historia real de cuatro enfermeras australianas y una neozelandesa durante la Primera Guerra Mundial. La serie está basada en la novela homónima del periodista Peter Rees, que se basa en diarios y cartas de las protagonistas. ANZAC son las siglas de Australian and New Zealand Army Corps, el ejército australiano y neozelandés. Este ejército, al ser Australia y NZ colonias británicas, apoyó a los aliados en la guerra, y tenían sus propios hospitales atendidos por enfermeras y médicos de su país.

Es una serie muy recomendable. Cierto que el primer capítulo no me entusiasmó, pero la serie promete y vale la pena. La serie muestra, desde la vida en la trastienda de los hospitales de guerra, lo que de devastador tiene un conflicto bélico: la dificultad de un escaso equipo médico para atender a tantos y tantos heridos, intentando salvarles la vida en condiciones de verdad muy complicadas. Pero la serie, a pesar de que hace mención a batallas reales, como la de Galípoli o la batalla del Somme, hace hincapié sobre todo en la vida personal de estas enfermeras. No veremos ninguna escena bélica en el frente. La serie se centra en la vida de estas jóvenes que intentaron llevar una vida lo más normal posible. De la historia del primer capítulo a la del último hay un abismo. En el primer capítulo veremos a unas mujeres jóvenes, valientes y aventureras que llegaban con la esperanza de ayudar en una guerra que se preveía corta. Tiene un halo de optimismo y de alegría, incluso un poco frívolo, diría yo. Pero a medida que la guerra avanza, también lo hace la misma serie, y los últimos capítulos ya no tienen los mismos colores luminosos del principio. Se percibe frustración, cansancio, pérdida, los destrozos de la guerra, el agotamiento de soldados y personal civil. Los colores, la luz, son distintos. Es una genialidad ese progresivo contraste del inicio hasta el capítulo final.

Algunas de estas mujeres volvieron como enfermeras en la Segunda Guerra Mundial y recibieron incluso medallas militares al valor. Alice Ross-King y Grace Wilson recibieron, además, la medalla Florence Nightingale, la más alta condecoración dada por el Comité Internacional de la Cruz Roja.

Lo dicho, muy recomendable.

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Está bastante bien. Parade's End (2012) es una miniserie de 5 capítulos que tiene como telón de fondo la Primera Guerra Mundial. Está basada en la tetralogía de Ford Madox Ford, que fue publicada entre 1924 y 1928. Cuenta la historia de Christopher Tietjens que se ve obligado a casarse - de penalty y después de un único encuentro en un tren - con la bellísima Sylvia Satterthwaite . No será este un matrimonio feliz y nuestro protagonista, aún a pesar de sus fuertes valores morales e ideas conservadoras, se enamorará de una joven sufragista, Valentine Wannop.

La historia abarca desde los años previos a la guerra hasta la firma del armisticio. La labor intensa de las sufragistas, pidiendo el voto femenino, se refleja muy bien en ese periodo pre-guerra (incluso escenifican a la sufragista Mary Richardson rajando varias veces "La venus del espejo" en la National Gallery de Londres), así como también, con la incertidumbre de una guerra cerca, las conversaciones de salón se dividen entre los que creen que no habrá enfrentamiento y los que creen que los pactos entre países conducirán, sin duda, a una guerra inmediata. La guerra en sí misma está bastante bien ambientada y las trincheras reflejan la claustrofobia y el agotamiento de los oficiales y soldados. La serie sabe integrar muy bien - y se agradece - el contexto histórico de este trío amoroso, y no sólo se centra en los protagonistas.

Los actores son brillantes, sobre todo Rebecca Hall como la complicada Sylvia Tietjens, aunque Benedict Cumberbatch, en el papel del marido sufridor, también hace un papelón. Sin embargo, al ser la novela una tetralogía, es difícil plasmarlo todo en sólo cinco capítulos y hay mucho que se nos escapa de la personalidad de los protagonistas, sobre todo de Sylvia, que es un personaje que nos puede resultar un poco odioso y al mismo tiempo nos inspira algo - aunque no mucho - de lástima. Es de esas adaptaciones que para disfrutarlas al 100% uno debería leerse la historia porque deja muchas cosas en el aire, pero, aún sin haber leído la novela resulta una serie bastante recomendable. 

domingo, 22 de mayo de 2016

La Gran Guerra. La Primera Guerra Mundial al descubierto - VVAA (Canal Historia)

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Muy muy recomendable!

Tanto si eres un desconocedor o un experto sobre la Primera Guerra Mundial este libro es un imprescindible. Sus más de 500 páginas no sólo hacen un análisis detallado y exhaustivo sobre el periodo de preguerra, sobre la guerra y sobre lo que vendría después, sino que también detalla temas tan olvidados como el papel de las mujeres durante la contienda, y la situación del día a día de los propios soldados (con referencias a cartas y a diarios de la época). No se olvidan tampoco de España, dedicándole un capítulo muy interesante sobre la difícil neutralidad que tomó nuestro país. O sobre Rusia, y cómo la Primera Guerra Mundial fue una de las causas de la Revolución Rusa de 1917 y la caída del zarismo.

Un hombre de finales del siglo XIX y principios del XX lejos tendría en su imaginación la posibilidad de una guerra, y mucho menos una guerra tan cruenta que, además de matar a millones de personas, cambiaría las fronteras y los mapas. Difícil imaginar la caída de gobiernos, la desaparición de casas reales y la desfragmentación de grandes imperios y países. Un hombre de finales del siglo XIX y principios del XX tenía ante sí una época fructífera y de un desarrollo industrial, científico y social sin precedentes. Ese hombre estaba viviendo la aparición de la electricidad, del teléfono, del cine, de las cámaras fotográficas, de los coches y de los aviones. Veía los avances médicos en cirugía, la aparición de las vacunas y también de nuevas máquinas, como la de los rayos X. Veía cómo se abarataban los bienes debido a la producción en masa, aunque también veía los efectos negativos de los comienzos de la industrialización, como la migración a las ciudades, gente hacinada, obreros explotados en jornadas interminables por un escaso salario y mucha pobreza. Surgen los movimientos obreros, las políticas socialistas y los sindicatos, y también surgen en esa época otros movimientos como el feminista. Esos años fueron productivos, intensos, cualquier cosa imaginada podía ser posible.

"La Gran Guerra" explica con detenimiento la época anterior a la guerra, no sólo refiriéndose a los grandes e importantes avances en todas las áreas (muy resumidos en el párrafo anterior), sino que hace un análisis muy exhaustivo de la situación política previa y de todas las alianzas entre los países europeos. La Triple Alianza (Alemania, Austria-Hungría e Italia) y el Tratado de Reaseguro (el tratado de neutralidad de Alemania con Rusia) fueron el resultado de las labores diplomáticas de Bismarck para garantizar la paz en Alemania pero, después de la llegada al trono alemán de Guillermo II y la dimisión de Bismarck, la política cambió en Europa. El tratado con Rusia no sería renovado y la Triple Alianza se disolvería en 1912. Francia, viendo en la ruptura de Alemania con Rusia su oportunidad, conseguiría una alianza con la potencia zarista. A cambio de inversión en infraestructuras en Rusia (el transiberiano se construye con dinero francés) Francia consigue un potente aliado.

Parece complicado, y en realidad lo es. La Europa de antes de la guerra necesitaba alianzas. Había tensiones y rivalidades no resueltas, desacuerdos con el reparto de África y de Oriente (la mayor parte repartidas entre Francia y Gran Bretaña)... sólo era cuestión de tiempo que saltara la chispa. Y esa chispa fue el asesinato en 1914 del archiduque Francisco Fernando de Habsburgo-Lorena y de su mujer en Sarajevo (Bosnia-Herzegovina) a manos de un nacionalista serbio descontento de que el país del archiduque, Austria-Hungría, hubiera anexionado Bosnia (país al que Serbia quería unir, junto con Croacia, para formar el reino de los eslavos del sur). Y así, con ese chispazo, se encendió una potente mecha. Austria-Hungría, apoyada por Alemania, declaró la guerra a Serbia. Rusia fue en ayuda del pequeño país balcánico. Y así Francia, debido a su alianza con Rusia, también se implicó en la guerra. Alemania, queriendo atacar a Francia, invade Bélgica para el paso de sus tropas, y ante esa invasión, Gran Bretaña se mete también en la contienda.

Recomiendo mucho la lectura de este libro. Explica detalladamente la inclusión de los países en la contienda, de los fracasos políticos para frenarla e incluso del entusiasmo de la población por ir a la guerra (cierto que imaginaban que duraría sólo unos meses). Explica esos cuatro años detallando campañas militares de cada una de las partes, con sus éxitos y sus fracasos. Habla del papel de políticos, casas reales, altos mandos del ejército... en la guerra. Y de cómo esta guerra europea traspasó las fronteras e incluyó al Imperio Otomano, a Japón y a Estados Unidos. Esta guerra, que no trajo nada más que destrucción, dejó al descubierto conflictos no resueltos entre países y las ambiciones de cada uno de ellos, como Japón, que quería las posesiones alemanas en Asia y en el Pacífico, o Estados Unidos, que veía peligrar todo el dinero que había prestado a las Potencias Aliadas. Francia y Gran Bretaña también tenían puestos los ojos en los territorios de Alemania en Oriente y África, y así Italia también quería parte de la costa adriática. Cada país tenía sus propios objetivos e intereses. También nos ayudará a comprender - desde la lejanía en el tiempo - el terror de la población civil y también las condiciones inhumanas a las que se enfrentaban los soldados, soldados que eran en su mayor parte población civil a los que nadie les había preparado para lo que vivirían. Veremos que la desesperación de muchos militares produjo motines en el ejército francés y que en Rusia, la misma insubordinación de los soldados (que llegarían a unirse a las fuerzas revolucionarias) desembocaría en la Revolución Rusa (1917) con la familia del zar Nicolás II asesinada y la caída del zarismo. Dedica un capítulo de verdad muy interesante sobre España que, a pesar de su neutralidad en la guerra, tuvo que resistir un conflicto político interno muy duro y muy intenso entre los que querían mostrar apoyo a los Aliados y los que apoyaban a las Potencias Centrales. Y también nos hace un análisis muy interesante de la Revolución Rusa en 1917, en plena Primera Guerra Mundial.  El capítulo dedicado a los soldados y su visión de la guerra, a través de cartas y de diarios, es impactante. La Gran Guerra se llevaría la vida de millones - millones! - de jóvenes que no tuvieron tiempo ni de entender el por qué de aquel conflicto, y los que consiguieron regresar a sus casas cargarían no sólo con secuelas físicas, sino también psicológicas. La idea "romántica" que vendían los gobiernos de los héroes de guerra, luchando cuerpo a cuerpo con el enemigo, se sustituyó de pronto por una realidad distinta. Los avances científicos unidos a la gran producción industrial hizo que la guerra adquiriera una dimensión todavía más terrible y que marcara un antes y un después en los conflictos bélicos: lanzallamas, carros de combate blindados, aviones (con Manfred von Richthofen, el famoso Barón Rojo, en el ejército alemán), submarinos, granadas, cañones de grandes calibres, etc. Sumando también, además, los avances de la industria química: ataques con gas de cloro, con gas fosgeno (que además era incoloro y olía a heno, con lo que las tropas no se alertaban). y el terrible gas mostaza que quemaba la piel y dejaba ciegos a los soldados.

Y también habla de forma muy completa sobre la dificultad de construir la paz en una Europa que ya no podía resistir por más tiempo aquel conflicto. El Tratado de Versalles, por el que se firmó el armisticio dejaba como ganadores a la Triple Entente (Francia, Gran Bretaña y Rusia) y a una clara perdedora: Alemania. En el Tratado de Versalles Alemania perdía parte de su territorio nacional y todas sus colonias, se le obligaba a desmilitarizarse y a hacerse cargo de todos los gastos de guerra, entre otras muchas cosas. Como gastos de la guerra se incluían:
"[...] todo tipo de conceptos, desde el valor de las destrucciones ocasionadas por la guerra hasta lo que habrían de pagar en los años siguientes como pensiones de guerra a mutilados, huérfanos y viudas. [...] había quedado claro que la cantidad sería exorbitante"
La dureza del Tratado de Versalles sería una de las causas de la Segunda Guerra Mundial, cuando una población desesperada por una crisis económica brutal, con un alto porcentaje de desempleo, inflación y unas enormes - gigantescas - deudas de guerra, puso su confianza en un hombrecillo menudo, que prometía - entre otras muchas promesas - la anulación del Tratado. Este hombrecillo había participado en la Primera Guerra Mundial y se llamaba Adolf Hitler.

Un libro muy recomendable!

viernes, 13 de mayo de 2016

Julia Bride - Henry James

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Muy recomendable!

Leer a los clásicos da muchas garantías. Y es que no se llega a ser considerado un genio de la literatura por escribir novelas de usar y tirar. Quizás las últimas novelas de Henry James no tuvieron igual éxito que algunas de sus más famosas novelas, pero es el mismo genio el que las escribe, y por eso mismo nunca defrauda.

Julia Bride tiene, concentrado en sus algo más de cien páginas, todo lo bueno de Henry James: analiza su época, examina la psicología de su protagonista, mantiene la intriga y además le añade a todo esto una gran dosis de humor. ¿No es ya irónico que Henry James apellidara Bride (novia) a una mujer con seis compromisos matrimoniales fallidos y  que espera con ansia el séptimo? Julia Bride será, para Henry James, la eterna novia.

Henry James, en esta breve novela, se concentra en las relaciones personales: el noviazgo, el compromiso matrimonial y el divorcio (aunque no todo en la misma persona) y, también además, en la difícil situación de las mujeres que, no habiendo un mercado laboral para las de su clase social, debían buscar un marido para asegurar su estatus social. No sólo esa es la crítica, también el autor nos enseña una sociedad que exige - a las mujeres sobre todo - un comportamiento ejemplar (pasado, presente y futuro) sin ningún error ni tacha.

Julia Bride es una bellísima joven neoyorkina de clase media-alta con dos grandes preocupaciones: su pasado y su futuro. Sus seis compromisos rotos y los tres divorcios de su madre dificultan la posibilidad de que su actual novio, Basil French, perteneciente a la alta sociedad de Nueva York, decida casarse con ella. Este hombre y su familia podrían haber olvidado las faltas de la madre ante las virtudes morales de la hija, pero es complicado mirar hacia otro lado cuando la hija tiene, en su haber, seis noviazgos fallidos. En una sociedad de apariencias todo debe ser inmaculado, y la duda de si Julia ha tenido o no comportamientos indecorosos con sus antiguos prometidos dificulta la decisión, sobre todo cuando hay un personaje, la señora de un tal George Maule, que desea revelar el pasado de nuestra protagonista. Julia Bride tiene que limpiar o bien su propia conducta en el pasado o la de su madre. Y Henry James le da dos oportunidades de hacerlo.

El señor Pitman, con el que se encuentra en el Museo Metropolitano, es el primero al que acude Julia Bride. En el señor Pitman, el segundo padrastro de Julia, Henry James nos introduce en el tema del divorcio en Estados Unidos a finales del siglo XIX - principios del XX. No sé si el tema del divorcio es un tema tratado en otras novelas de Henry James (aunque creo recordar que en Los europeos una de sus protagonistas estaba separada), pero sí me ha recordado a Edith Wharton, compatriota y amiga de Henry James, que trató muchas veces el divorcio en sus novelas (Madame de Treymes, La edad de la inocencia, por ejemplo).  Henry James, que es un experto en el desarrollo psicológico de sus personajes, hace un interesante análisis sobre el encuentro de Julia con su padrastro y de cómo resurge, entre la imagen tergiversada por las mentiras de su madre, el recuerdo de un hombre "amigable y familiar". Henry James, que no se casaría nunca y que no pasaría por un divorcio (como sí lo hizo Edith Wharton), transmite - sutilmente - el atropello de un proceso de divorcio para una de las dos partes. En una sociedad conservadora en la que la familia era una de las bases más importantes para la educación y la moral, divorciarse era posible pero no sencillo. El divorcio podría firmarse sólo cuando una de las partes había cometido una grave falta contra el otro. Habría muchos juicios de divorcio por causas reales, pero también habría juicios basados en mentiras. Y en este último tipo se incluye el de la madre de Julia Bride:
"Recordó también cuánto más agradable había sido, pobre hombre, de lo que su esposa y la Corte habían hecho lo posible por hacerle parecer públicamente". 
o bien en cómo los defectos del señor Pitman habían sido "vívidamente retratados por su madre como los vicios más bajos".

Me pareció interesante que escribiera - aunque brevemente - sobre el divorcio a finales del siglo XIX y la dificultad, para la parte agraviada, de retomar su vida. Julia Bride, tiene algo que pedirle al señor Pitman, pero éste también tiene algo que pedirle a Julia. La conversación entre los dos tiene mucho de peripecia. Y es que estos dos personajes - buenas personas sí, pero en el fondo unos cazafortunas, seamos sinceros  - son ante todo prácticos. Dejaré al lector - sin desgranar mucho más - el disfrute de esta divertida conversación.

La segunda oportunidad que Henry James le proporciona a Julia Bride para limpiar su conducta pasada es la de reunirse con un antiguo prometido, Murray Brush, para que medie a su favor y niegue cualquier conducta indecorosa entre los dos. Este hombre, que acaba de llegar a Nuevar York después de pasar tres años en Europa, es su última oportunidad para maquillar su pasado, un "pasado demasiado libertino" como recuerda Julia.

Un tema muy utilizado por Henry James en sus novelas es la diferencia entre el carácter europeo y el americano. Es cierto que esta novela corta no va sobre esas diferencias, pero aún así Henry James no olvida su tema preferido. En su recuerdo del pasado Julia nos presenta a un Murray Brush poco caballero, al que compara con un "metal impuro" y del que su relación, comparándola con otras más antiguas, "emanaba tanto hedor", pero, en ese encuentro en Central Park, Julia:
"Percibió en el acto la diferencia que se había obrado en el joven, materializada en una forma de comportarse más refinada; tal era el sentido en el que Europa en general, y París en particular, le habían llevado a progresar. "
Un pequeño guiño a su tema favorito. Ese progreso que Julia cree ver, será sólo ilusorio, porque su antiguo pretendiente, si bien más sofisticado y educado que en el pasado, también es más aprovechado y ambicioso. Europa desde luego no le dotaría de la delicadeza que Julia imagina. Claro que acepta ayudar a nuestra protagonista, pero a cambio de algo. No teman, no es nada indecente. Pero dejaré que el futuro lector descubra las motivaciones e intereses de su antiguo prometido y si Julia consigue - o no - su objetivo.

No está todo dicho. Aunque sea una novela corta hay mucha información en ella. Todo, en Henry James, es importante. "Julia Bride" es una novela fantástica, de verdad. La recomiendo muchísimo!